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¿Crisis? ¡No!, es una oportunidad.

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 A lo largo de la vida siempre vamos a toparnos con momentos que parecen caóticos, injustos o simplemente demasiado pesados. Pero algo que he ido aprendiendo a veces a la fuerza es que una crisis no siempre es el final de algo; muchas veces es el inicio de un cambio que necesitábamos y que no habíamos querido ver. No lo digo desde un optimismo falso, sino desde la experiencia misma. Como cuando estoy llena de deberes de la universidad, sin saber por dónde empezar, o cuando en casa mis hermanos hacen desorden, gritan y me sacan de quicio. En esos momentos, la primera reacción es frustrarme… pero después me doy cuenta de que justo ahí es donde más aprendo sobre mí misma. Las crisis tienen una manera muy particular de empujarnos a crecer. Cuando todo está tranquilo, es fácil quedarse en lo cómodo, repetir rutinas y evitar lo difícil. Pero cuando algo se rompe una relación, un plan, un ritmo de vida nos toca enfrentarnos a lo que realmente somos. Incluso en la vida académica pasa: un ...

Cómo resolver los problemas con tu vecino por Tamy Cepeda.

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 Vivir cerca de otras personas siempre implica desafíos. Aunque no siempre lo notamos, la convivencia está llena de pequeñas situaciones que pueden convertirse en conflictos si no se manejan a tiempo. Ya sea por ruido, diferencias de carácter, espacios compartidos o simples malos entendidos, resolver problemas con un vecino puede volverse más emocional que práctico. Y uno de los mayores obstáculos es la empatía. Tener empatía es difícil, especialmente cuando tratamos con personas que no piensan como nosotros. A mí me pasa incluso en mi propia casa: tengo hermanos, y muchas veces relacionarme con ellos se vuelve complicado porque se portan mal, hacen bulla o simplemente no están en la misma sintonía que yo. Aunque los quiera, a veces entenderlos me cuesta muchísimo. Si eso ocurre con mi propia familia, es lógico que con un vecino sea aún más retador. Lo mismo pasa cuando hacemos trabajos en grupo: cada persona tiene una forma distinta de ver las cosas, y llegar a acuerdos puede sen...

Técnicas para priorizar personas, recursos, tareas y actividades.

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  Organizar mis tareas y priorizar mis actividades siempre ha sido un reto más grande de lo que me gustaría admitir. Soy una persona que procrastina con facilidad, especialmente cuando las responsabilidades empiezan a acumularse y siento que no sé por dónde comenzar. Sin embargo, en estas semanas he aprendido que priorizar no se trata solo de tener una lista de pendientes, sino de desarrollar una forma consciente de administrar mi energía, mis recursos y mi tiempo. Priorizar también implica tener claro qué personas y actividades son realmente importantes para mis metas. Creo que parte de esto es que cuando se acerca fin de semestre tiendo a estudiar mucho. Una de las técnicas que más me ha ayudado es la matriz de Eisenhower , que básicamente divide las tareas en cuatro categorías: urgente e importante, importante pero no urgente, urgente pero no importante, y ni urgente ni importante. Antes yo quería hacer todo a la vez, lo que solo me dejaba agotada y con la sensación de no avanz...

Respeto Tamara siempre es la clave de la asertividad

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  Siempre he pensado que el respeto es la base de cualquier relación sana, pero con el tiempo he descubierto que no solo se trata de “ser amable” o “evitar problemas”. Para mí, el respeto es una postura consciente: una manera de reconocer la dignidad del otro sin dejar de lado la mía. Y esa idea se ha vuelto fundamental en mi vida, especialmente ahora que estoy en constante interacción con pacientes, compañeros, docentes y personas que forman parte de mis relaciones personales. En el ámbito clínico, el respeto es esencial desde el primer contacto. Cuando estoy frente a un paciente, siento que tengo la responsabilidad de validar lo que siente, aunque su dolor o su relato no siempre coincidan con lo que espero escuchar. He aprendido que un paciente respetado es un paciente que confía, que se abre y que permite construir una relación terapéutica más sólida. A veces basta con escucharlo sin interrumpir, explicarle con calma, o reconocer su miedo sin minimizarlo. Eso, para mí, también ...

Tamara y sus Tabus… una mirada interna hacia mis prejuicios

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Hablar de mis tabús es abrir una parte muy íntima de mí, porque son ideas que he construido a lo largo de mi vida, a veces sin darme cuenta. No siempre estoy orgullosa de ellos, pero forman parte de quién soy ahora y de lo que estoy tratando de mejorar. Creo que cada prejuicio que tengo refleja algo de mi historia, de mis valores y también de mis miedos. Uno de mis tabús más fuertes es hacia la gente que se aprovecha de los demás. Me molesta profundamente ver cómo algunas personas sacan ventaja de la nobleza o de la necesidad ajena. Tal vez este rechazo nace porque he visto a personas cercanas esforzarse muchísimo para salir adelante, y me duele ver que otros quieran tomar atajos a costa del trabajo ajeno. Siempre he creído que las cosas deben ganarse con esfuerzo y honestidad. Otro de mis tabús, que admito viene influencia de lo que estudio, es ver madres adolescentes. Como futura profesional de la salud, me cuesta separar la emoción del análisis clínico. A veces siento frustración po...

El mundo al revés por Tamara Cepeda … así es como no veo el mundo

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A veces siento que vivimos en un mundo al revés. Un mundo donde muchas personas han olvidado escuchar, donde importa más tener razón que tener corazón. Así es como YO NO VEO AL MUNDO. Prefiero pensar que todavía existen la bondad, la empatía y el respeto, y que cada uno puede hacer su parte para volverlo un lugar más humano. No veo el mundo como un sitio donde la gente deba competir constantemente o aparentar lo que no es. Creo en la autenticidad, en la humildad y en la sencillez. En mi carrera, la medicina, he notado que muchas veces se vuelve un entorno muy competitivo, donde algunos se enfocan solo en destacar sobre los demás. Pero así no es como yo veo el mundo, ni como quiero vivir mi vocación. Para mí, la medicina debería basarse en la cooperación, en aprender juntos y en servir con empatía, porque al final todos estamos ahí para lo mismo ayudar  los que lo necesitan. Tampoco veo el mundo como un lugar donde las emociones deban esconderse. Sentir es una forma de estar vivo. A...
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 -MANEJO DE LA IRA-SEMANA 2. Manejar la ira es algo que, sinceramente, todos deberíamos aprender, pero no siempre es fácil. Yo me he dado cuenta de que no manejo bien mi ira, y cuando me enojo o paso por una situación que me frustra, en lugar de reaccionar con calma o pensar antes de actuar, termino llorando. Es algo que me pasa desde hace tiempo, y aunque sé que llorar no está mal, siento que a veces no es la mejor forma de afrontar las cosas, especialmente cuando necesito resolver un problema o hablar con alguien sobre lo que me molesta. Creo que manejar la ira es importante porque nos ayuda a mantener relaciones más sanas, a no decir o hacer cosas de las que después nos arrepentimos y a sentirnos más tranquilos con nosotros mismos. Cuando uno no sabe controlar la ira, las emociones se mezclan, y uno termina reaccionando sin pensar, ya sea gritando, alejándose o, como en mi caso, llorando sin poder detenerse. Yo siento que mi forma de expresar la ira está muy relacionada con no ...