¿Crisis? ¡No!, es una oportunidad.
A lo largo de la vida siempre vamos a toparnos con momentos que parecen caóticos, injustos o simplemente demasiado pesados. Pero algo que he ido aprendiendo a veces a la fuerza es que una crisis no siempre es el final de algo; muchas veces es el inicio de un cambio que necesitábamos y que no habíamos querido ver. No lo digo desde un optimismo falso, sino desde la experiencia misma. Como cuando estoy llena de deberes de la universidad, sin saber por dónde empezar, o cuando en casa mis hermanos hacen desorden, gritan y me sacan de quicio. En esos momentos, la primera reacción es frustrarme… pero después me doy cuenta de que justo ahí es donde más aprendo sobre mí misma. Las crisis tienen una manera muy particular de empujarnos a crecer. Cuando todo está tranquilo, es fácil quedarse en lo cómodo, repetir rutinas y evitar lo difícil. Pero cuando algo se rompe una relación, un plan, un ritmo de vida nos toca enfrentarnos a lo que realmente somos. Incluso en la vida académica pasa: un ...